viernes, 13 de mayo de 2016

Por si acaso se te ocurre regresar.

“Algunas veces busco un gusano en la fruta del manzano prohibido del padre Adán, o duermo y dejo la puerta de mi habitación abierta por si acaso se te ocurre regresar”
Joaquín Sabina.

Es una agradable persona pensé, cuando te acercaste a mi preguntando por unos libros, me gustaron tus ojos y la forma de tus lentes, pero me llamó mucho la atención la gorra militar que usabas.
No encontramos ningún libro de lo que querías, yo no atendía la librería como tu creíste, realmente yo estaba hojeando una edición vieja de la náusea cuando llegaste a mi preguntando lo que preguntaste.

A los siguientes días fue una locura pensar en ti, me encantaba imaginarte llegando a cualquier parte a cualquier escenario, con la gorra militar y los lentes curiosos, aunque generalmente  no llegabas.
Cierto día estaba sentado en la mesa de un bar, no tenía la más mínima esperanza de volver a verte; de repente apareciste  sin la gorra militar pero con los mismos lentes, dijiste que habíamos estado en la misma preparatoria y que probablemente ahí nos habíamos conocido, pero yo no creo eso porque cuando tú estabas en preparatoria yo estaba en la universidad y nunca coincidimos en la escuela.
Luego caminamos un poco por atrás de la catedral y no dijimos mucho, cosas circunstanciales supongo, pero antes de que nos despidiéramos te conté del bautizo de Frida y que si querías asistir conmigo.
Nos vimos días después en el bautismo de Frida tu llevabas un vestido de color rojo, el lugar era bonito jardines llenos de flores y árboles verdes y frondosos, los rayos del sol entraban por entre las ramas de los árboles y templaban el ambiente, era un día muy agradable.
No es cierto que yo haya disfrutado más el lugar, el clima, los árboles o el olor de las flores, porque yo disfrutaba más de tu compañía, te veías hermosa y la metamorfosis que habías sufrido de  las gafas y la gorra de militar al vestido rojo había sido perfecta.
Tomaste mi brazo y caminamos cuatro cinco, seis pasos, al principio yo contaba los pasos ya luego solo observaba a los invitados que me veían pasar de tu brazo, supongo que para ellos también estabas hermosa como yo lo había notado.
La tarde en tu compañía fue placentera, hablamos de muchas cosas, -Hay en el universo demasiadas cosas extrañas-, ¿yo no sabía que te gustaba tanto la astronomía? Me contaste de los anillos de Saturno, de la atmosfera de Jupiter, las estrellas, agujeros negros y otras tantas cosas.
Dejamos la ceremonia del bautismo cerca de las 7:30 de la noche, yo manejaba el coche y me ponía de mal humor tener que hacerlo, pues no podía verte y no quería que el tiempo pasara; quería observarte, quería que te quedaras conmigo, vencer el destino, romper las reglas, ser feliz. Te deje fuera de tu casa y tu besaste mi mejilla.
Curiosamente el último día que te vi, usabas la gorra y las gafas como la primera vez,  había mucha gente protestando contra nuestro actual gobierno, contra los impuestos, la violencia y la falta de tranquilidad en el país.
Nosotros íbamos tomados de la mano mientras seguíamos a la gente que protestaba aquella tarde. Luego todo se volvió muy confuso se escuchó un ruido estrepitoso seguido de disparos. La gente comenzó a amontonarse y posteriormente comenzaron a correr. Éramos muchos los que protestábamos aquel día, no se podía andar mucho menos huir de aquel lugar, entre muchos aventones nos fuimos poco a poco separando, yo no quería soltarte pero en ocasiones eran tan fuerte los empujones que no podíamos mantener nuestras manos juntas y así nos fuimos soltando hasta que deje de sentirte, luego grite tu nombre con todas mis fuerzas y veía como la muchedumbre te iba alejando de mí. Trate con un esfuerzo sobre humano de alcanzarte y comencé a empujar a cuanta gente podía, pero mis esfuerzos eran poco productivos, ya que mientras más peleaba más sentía que te alejabas de mí. Yo gritaba tu nombre. Intente llegar a ti saltando por encima de la gente pero una avalancha de gente término por alejarte para siempre de mí.
De la gente que murió aquel día las autoridades nunca aclararon como fue que comenzaron los disturbios ni quien fue el responsable de la masacre, se manejaron muchas versiones pero nunca se castigó a los verdaderos culpables. Fueron también 65 personas que nunca encontramos entre ellas, tú.
Los días pasan y muchas heridas sanan, políticos van y vienen, las cosas en el país no son tan diferentes, ganamos una cosa y perdemos otras, protestas, manifestaciones, luchas es lo común de ahora.
Quizás algún día el país sea el que ambos soñábamos.
¿Sabes? El lugar donde fue la recepción del bautismo de Frida fue abandonado, parece que los dueños se mudaron a otro país o algo así.
La yerba ha crecido y ha inundado todo el lugar pareciera como si nunca hubiera existido nada por aquí.
La construcción que existía se quemó y solo quedan algunos rastros de lo que fue, algunos mosaicos del piso que la yerba ha arrancado de su lugar, algunas mesas de cemento en mal estado y una cuarta parte de la fuente que estaba en el jardín central.
Casi todos los días camino hasta acá por un camino que ya nadie usa. Imagino que caminamos juntos por los pasillos como aquel día. Imagino que usas el vestido rojo.
 Ya cansado de imaginar me siento sobre una piedra que está cerca de un lugar en el que estuvimos platicando aquel día que bautizaron a Frida, debió haber sido por estarte observando porque aquel día no note que se veía la ciudad.
El gobierno queriendo tapar el pozo ha construido un monumento donde los familiares de los desaparecidos colocan arreglos florares cada que es aniversario de aquella marcha, o en otras fiestas como el día de la independencia.
Yo no, porque cuando vengo aquí a observar la ciudad, a este lugar donde alguna ves estuvimos platicando, siempre espero que vengas, como aquel día en el bar, o mejor aún, usando las gafas y la gorra como la última vez que te vi. O ¿por qué no?, siendo exigente quiero pensar  que usaras el vestido rojo, tomaras mi mano y ya nunca más te iras de mi lado.

Mayo 2016.


lunes, 25 de enero de 2016

Cuando...

Cuando me miras asi
pasa esto
cuando te veo en vestido pasa esto 
mi mente vuela con mucha facilidad
cuando me detienes pasa esto
por que no me dejas actuar y si no lo puedo hacer 
y si no puedo saber como es sentirte mas alla de los besos
y los abrazos y mordidas
mi imaginacion tiende a complementarte
a darte sabor a darte textura forma e idea
y asi te creo para mi.



 

domingo, 28 de diciembre de 2014


Cecilia.

Y  pues si no lo niego tal vez lo mejor de los últimos años en la oficina eran sin duda las tardes de jueves, cuando dejaba la oficina temprano (al final de cuentas el había sido el gerente los últimos 12 años y podía hacer cosas como esa) caminaba varias cuadras por el centro de la ciudad, hasta la calle  Washintong por donde avanzaba algunas cuadras, por la calle de Washintong las oficinas se convierten en negocios pequeños y luego dos cuadras después del palacio municipal las casas se vuelven casas viejas y pobres (hay que recordar que el palacio municipal no es el primero de cuando se fundo la ciudad el nuevo data de cómo 1982, y se hiso por que según la administración de aquellos años se necesitaba un palacio municipal moderno acorde con la industrialización  de la ciudad, por eso cambia mucho el paisaje) vuelta en la esquina con la calle Almendra por donde hay mucha sombra a esa hora de la tarde y donde la brisa fresca se siente como alivio del calor de la temporada,  donde los rosales del número 1584 contribuyen con sus flores al paisaje y un olor como de altar de iglesia en época de pascua  se percibe cuando pasas junto a esa casa y al final de la calle  el teatro que lo esperaba como cada jueves.

Entraba en silencio y tomaba su lugar en los asientos de atrás, la ansia de verla hacían que se desatara la corbata y jugara con el sombrero entre sus manos, cuando los integrantes de la sinfónica pasaban acomodaditos uno a uno ella era la cuarta ò la quinta en entrar, entonces el corazón le latía mas fuerte de lo normal y comenzaba a estrujar el sombrero con las manos.

Y allá en la parte de adelante del teatro la sinfónica comenzaba a tocar, y el aislaba la estampa de ella y el sonido de su violín, y estrujaba mas el sombrero y en ocasiones el alma se le salía con cada nota. Le hubiera gustado caminar hasta ella, darle una rosa de las del número 1584 la rosa mas hermosa que pudiera encontrar,  pero no se atrevía y solo se quedaba observándola escondido  entre las sombras del teatro y no se atrevía a hablarle.

A veces creo que si se desea tanto algo, bueno según mi opinión se puede hacer realidad, en cierta forma, por que una tarde que no era de jueves, el tomaba café mientras leía el periódico en un restaurant casi hasta el otro lado del pueblo si se parte desde el teatro, y lejos de la escuela de música ò de cualquier parte donde el supusiese que se encontraría con ella (por que realmente lo único que sabia de ella es que era muy joven y linda, y que tocaba el violín en la sinfónica) el echo es que mientras tomaba café y embobado leía el periódico una tarde que no era tarde de jueves, sin que el se diese cuenta (¿que hubiera pasado si el se hubiera dado cuenta antes? Quizás se hubiera ido de aquel lugar por que no hubiera podido con la emoción de verla) la cosa es que sin que sintiera su presencia embobado en la lectura y en los sorbos de café no supo que ella estaba ahí en aquel lugar y ella se sentó en su mesa y estrecho su mano y le dijo su nombre el cual era el de la patrona de los músicos (claro estaba debí adivinarlo el pensó) y hablaron muchas cosas sobre todo de películas (aun que el no era fanático de esas cosas) pero intento contarle todas las que el había visto la mayoría eran películas viejas, algunas escenas las inventó por que su memoria no era tan buena como antes y ella se divertía con la platica y el se perdía en su sonrisa.

Y así como cuando las cosas no quieres que pasen, el rato se esfumo de inmediato al menos para el y la tarde se hiso noche  y como una amenaza, de ella salió un <esta es la última taza de café por hoy, mañana hay escuela y ensayos y un sin fin de cosas pendientes que hacer>, le hubiera gustado decirle que se quedara otro rato pero no quiso tomar el papel de rogón aun que sufrió demasiado por eso, el corazón dejo de latir por unos instantes y una especie de rencor contra el tiempo surgió dentro de su ser.

Ella busco algunas cosas en su bolso o al menos hiso como que buscaba algo, contesto algunos mensajes pendientes en el móvil, miro los ojos de el por un segundo le dedico una última sonrisa la mejor sonrisa de toda la noche, luego dejo su asiento y acercándose a el beso su mejilla con la promesa de volver a estar juntos algún día.

Y la vio alejarse cruzando una tierra de mesas y sillas y todavía la siguió con la mirada hasta que un montón de calles y de carros la desaparecieron como una maldición épica (el pensó eso como si  ese fuera el momento cúspide de todos los momentos malos de su vida) pago y se fue del lugar olvidando el periódico.

Aquel día viajo en taxi hasta su casa (generalmente camina ò viaja en autobús) mientras las luces de los establecimientos y los autos iluminaban su rostro, pensó en Cecilia y en su violín, pensó en la magia que la envuelve, pensó en la última taza de café lo que lo llevó a la última sonrisa y a la imagen de ella buscando cosas en el bolso ò contestando los mensajes del móvil, pensó en su mirada y en aquel beso en la mejilla y escuchaba la música del violín dentro de  si y aquella noche las estrellas brillaron mas en el cielo.

viernes, 3 de octubre de 2014


Por qué el mundo es mejor contigo.

Era bonita la mañana, campos verdes y el sol calentando la tierra, y las aguas de aquel río “que hermoso río”, el agua cristalina en algunos lugares donde la corriente no es tan fuerte de donde puedes beber con tus manos aquella agua fresca; y en otros puntos donde el agua  se acumula, formando partes caudalosas que en aquel tiempo luce azul, realmente reflejando el cielo, algunas aves llegan a formar sus vidas cerca de esta lugares, y emprenden el vuelo formando una especie de paisajes vivientes, que con la luz del sol no tienen competencia con ningún otro paisaje en el mundo.
¿Estaba de vacaciones? se podría decir que si, pues tenía tiempo de no dedicarme a nada en específico, y solo quería tiempo conmigo mismo, estar conmigo, tener sueños de vida paralelas que no existen, mientras observaba la corriente del río, tener recuerdos específicos que en su tiempo eran agresivos y ahora ya no lastiman, y a veces esos recuerdos me llevan a otros mejores, y luego a otras cosas y me arrancan una sonrisa y mi alma se queda en paz.
En fin en eso estaba, tirado bajo un árbol cuya sombra me refrescaba, mi cabeza recargada en las enormes raíces del árbol las cuales salían de la tierra, mis manos sobre mi estómago entrecruzados mis dedos, y las piernas cruzadas, mientras en mi boca jugaba con una paja verde de pasto.
No había nada que me hiciera despertar de mis sueños, ni de mis recuerdos.
Los rayos del sol de la tarde comenzaban a filtrarse por entre las ramas y entre las hojas de aquel enrome árbol, el sol lastimaba mis ojos por lo que egoístamente los había cerrado privándome del paisaje, susurraba una inexistente canción,  mientras masticaba la paja verde y algunas aves chiflaban sobre aquel árbol, y realmente era yo quien había invadido su espacio.
Fue cuando escuche su voz por vez primera e intente abrir mis ojos (como dijeron algún día que el cigarro cubano se fumaba con más  de un sentido, aspiras por la boca y la nariz, pero observas el humo como se eleva y eso es placentero); así quise aquella vez no solo percibirla con un sentido si no que quería verla pero la luz del sol  lastimaba mis ojos,  solo a medias veía su figura y escuchaba su voz, que era una crítica hacia mí, que reclamaba “que si iba a estar todo el día acostado bajo ese árbol mientras ella había tenido que ir a la escuela en la mañana y trabajar en el restaurant por la tarde”, y puso sus manos en su cintura mientras me culpaba de algo que lo cual  yo no tenía la culpa.  Me levante como de golpe y ella era bonita, bonitos ojos, la nariz afiladita luego supe que tenía bonita sonrisa también, pues mientras caminábamos por aquel camino de piedra junto al río  ella sonreía algunas veces, mientras yo trataba de convencerla de que no fuera aquel día al trabajo y que tirados bajo la sombra de algún árbol con la cabeza en alguna raíz, las manos sobre el estómago y las piernas cruzadas imagináramos mundos alternos donde estuviéramos juntos.
Pero ella no quiso, y a veces me hacía reír mucho cuando se negaba de mil formas a pasar la tarde conmigo.
Poco a poco el camino de piedra se fue juntando más al río, hasta que un puente por donde la gente pasaba los entrecruzó y subimos el puente que era como arco, pero de piedra y todo aquello era la antesala del pueblo con sus casa viejas del mismo material y una de las iglesias más singulares que he visto.
-Voy al trabajo lo mejor es que regreses a tu árbol a soñar solo, me dijo y yo hice una mueca en mi cara.
Y entre a la iglesia como acostumbro siempre que paso cercas de alguna que no conozco, pero a medias escuche la misa, puesto que cuando estás pensando en algo no te puedes concentrar del todo.
Cuando salimos de misa la tarde comenzaba a caer ya,  los establecimientos de aquel lugar habían comenzado a encender sus lámparas, el humo salía de algunas chimeneas, hacía frío pues era un lugar cerca de la montaña.
Decidido a encontrarla entre al restaurant aquel donde trabajaba y me senté en una mesa, un viejo atendía la barra, y una vieja andaba por las mesas  (imagino que eran pareja y los dueños de aquel lugar nunca le pregunte)  había una especie de orquesta tratando de entonar algunas canciones y como era la hora entre la comida y la cena de un día martes, no había muchos clientes.
Ella salió de la parte de atrás del lugar con un mandil y el traje típico de aquel lugar  lucia simpática, pero se hiso la desentendida conmigo y yo pensé que nuestra relación por el bosque ameritaba mas que eso y estaba a punto de decírselo cuando la vieja aquella del lugar me interrumpió, con voz molesta diciéndome que si quería comer algo y yo dije que no, que solo me gustaría tomar un café negro, a lo que ella dijo que me serviría cerveza dejándome callado por su  tono de voz y ¿algo de comer? -Pues la cerveza está bien-, pero dijo que me serviría el plato de la casa con el mismo tono de voz de antes dejándome exactamente de la misma manera que en el pasado.
Así es que algunos minutos más tarde me encontré comiendo con las manos un pedazo de carne asada en las brasas, bañada en alguna salsa muy rica pero que llenaba mis dedos y mi boca dejándome todo pegajoso, lo estaba comiendo así puesto que cuando pedí cubiertos solo obtuve una mueca de desprecio hacia mí y que la vieja me diera la espalda, dejándome ahí mirando cómo se alejaba.
Unos hombre imagino que clientes frecuentes de aquel lugar me dijeron que a ella (a mi amiga del bosque) le gustaba una canción Mexicana y que casualmente la orquesta la podía entonar y yo dije que esa orquesta no entonaba nada,  la verdad es que la cerveza era dulce y agradable pero fuerte para cuando acabe mi asado de carne yo me había tomado ya tres o cuatro tarros de cerveza y envalentonado me pare en medio de la orquesta y gritando obtuve la atención de los pocos clientes, de los viejos y de ella, y comencé a cantar una canción Mexicana dedicada especialmente para ella, aquello debió de haber sido agradable puesto que cuando termine algunos clientes reían y otros aplaudían de pie en sus mesas, los viejos sonreían mientras decían que no con sus cabezas y decían cosas entre ellos.
Ella fue la que menos se expresó hasta que con algunos platos de comida dirigidos a otra mesa se acercó a la mía, y dejándome un tarro de cerveza me dijo – esta te la invito yo, esa canción ni me gusta tonto, ¿mañana a la misma hora en el árbol?- Y yo fui feliz, y bailando me fui de aquel lugar, balanceando el tarro de cerveza de izquierda a derecha cantando la canción que no le gustaba pero que yo le había dedicado.
Al siguiente día nos vimos, y al siguiente  y luego se nos hiso costumbre vernos y caminar por aquel camino de piedra junto al río, ella me cuenta de su vida, de su familia, de cómo le va en la universidad, yo le cuento de como es mi casa lejos de aquel lugar, luego llegamos al pueblo y se aleja de mi entrando al restaurant.
A veces cuando hay tiempo bajo algún árbol que no sea donde nos vemos siempre, al final de cuentas hay muchos árboles con esas características, bajo algún árbol pasamos la tarde juntos yo me recuesto de lado para verla, ella con su cabeza sobre una raíz, las manos sobre el estómago,  y las piernas cruzadas imagina que estamos juntos en algún mundo alterno, luego yo cierro los ojos y recuerdo aquel día en que la conocí y ese se ha convertido en mi recuerdo favorito.

lunes, 14 de julio de 2014


Cuando la lluvia no cesaba de caer.

Las gotas de lluvia que caían golpenado lo vidrios de la habitación donde dormía lo despertaron, aquella pieza donde habitaba era a favor de todos los pronósticos sobre lo que serìa su vida, una pequeña pieza sencilla donde había libros regados por todos lados, una máquina vieja pero funcionando donde escribía algunas cosas, no con la intensidad de otros tiempos pero escribía todavía algunas cosas, mas que cualquier cosa narraciones de su vida tal y  como había sido sin imaginar nada, sin agregar ni quitar nada, narraciones fieles a su destino, el cual le hubiera gustado cambiar pero  nunca pudo hacerlo.
Había estado lloviendo, la lluvia habìa comenzado  tres meses antes, lluvia de toda clase, la que cae fuerte, la que arruya, la que molesta, lluvia que a veces hace feliz, en esos tres meses el sol se asomó pocas veces, movido mas por recuerdos de como son los días soleados que por otra cosa, la mayoría de las casas lucían húmedas las que habían aguantado, otras construcciones se habían venido abajo por no aguantar tanta lluvia, las calles estaban húmedas, los arroyos estaban llenos, las plantas por tanta agua comenzaban a morir y había una crisis total en el país debido a tanta agua.
El presidente junto con otros altos funcionarios habían lanzado un mesaje de consuelo, luego de activar el plan de emergencia sin número pues ya no valía la pena numerar tantos planes de emergencia, las víctimas del agua eran ya muchas y era nula la actividad ecónomica el país estaba sumido apocalípticamente en un hoyo del cual sería demasiado difícil salir, tan dificl sería que nadie se atrevía a pensar ni si quiera en una recuperación.
Obviamente esto no es el fin pensaba, pero es muy parecido a serlo, anoche volvi a soñarla y ni si quiera voy a tratar de buscar algo de esperanza en el sueño, puesto que mientras no se acerque y este tan lejana a mi aun que sea en los sueños, no creo poder encontrar algo de esperanza en esas cosas, mientras no pueda abrazarla o besarla, ó decirle que la amo con todas mis fuerzas, mientras no pueda estar con ella estos días no mejoraran y mejor así que pensar otra cosa.
¿Volver a andar por los tiempos en que ella estaba cerca de mi?, no tiene caso, no tiene sentido, ¿Qué haría yo otra vez con eso? Echarlo a perder, descubrir otra vez que no me quiere tanto como yo a ella, entonces no me sirve de nada viajar en el tiempo y aun que pudiera, no se si me atreveía hacerlo.
¿Volver a rezar? Eso tampoco tiene demasiado peso específico, pues yo rezó y rezó y mi Dios se queda estático en su cruz, indiferente como si yo no le importara.
Y es que la lluvia había comenzado el mismo día que se vieron por última vez, cuando salio del bar medio ebrio frustado por el echo de que no la vería nunca mas, las primeras gotas de esta interminable lluvia habían golpeado su rostro, es una lluvia cualquiera pensó, pero la lluvia no dejo de caer durante toda la noche y siguió cayendo al día siguiente cuando se quedo en cama y no fue al trabajo por extrañarla tanto, y luego la lluvia siguió cayendo y cayendo, se acomulo en las calles, se acomuló en los arroyos desbordó los ríos, sobre inundo las presas, y la corriente se llevó todo lo que había a su paso.
Y asi fueron los siguientes días y las siguientes semanas, en ocasiones con recuerdos de ella, recuerdos pequeños y pobres el sol se asomaba e intentaba cecar la humedad y si era de noche cuando estos recuerdos llegaban, las estrellas se asomaban y brillaban sobre la ciudad un poco, pero al final siempre volvían las nubes y la lluvia comenzaba otra vez, lentamente a caer y luego mas rápido y luego mas fuerte y nunca paraba, este ciclo interminable agradable ciclo cuando sabes que va a cesar, pero horrible cuando de tanto esperar la lluvia no deja de caer.
Recordó el último dìa cuando el sol calentó su piel y disfruto el recuerdo del sol quemando su piel las aves cantando cerca del el, cuando entonaba una canción mientras tocaba una raqueta de tenis como sifuera guitarra, la gente lo juzgaba de loco pero que mas daba el solo quería cantar aquella canción para ella cantarla muchas veces, mil veces, diez mil veces, era todo lo que el quería.
Al siguiente día hablaron de esto, le hubiera gustado cantarle su canción pero no pudo y la raqueta además no estaba tan afinada como el día anterior, luego de esto las nubes aparecieron en el cielo nubes blancas que no amenazaban pero que en el fin de semana siguiente se pusieron negras para dar paso a la mas hitórica de las lluvias de cual la gente tuviera recuerdo.
No hubo demasiado viento, solo como dos o tres veces, mas la lluvia cayó y cayó y con eso el país enteró se colapso.
Se recostó sobre el viejo sofá el cual estaba húmedo producto de una de las muchas goteras en el techo y pensó en ella, luego durmío y soño con ella, hasta que los fuertes golpes en la puerta de la pieza terminaron por volverlo de golpe a la realidad.
Eran soldados por su uniforme cubiertos de verdes gabardinas de las cuales escurría agua, estaban desalojando a la gente de los edificios viejos y el era uno de ellos, se trasladaron junto con otras personas en un camión mismo color de las gabardinas , mucha gente iba en el camíon el cual en ocasiones se balanceaba excesivamente por la cantidad de agua que corría por las calles.
Llegaron hasta un estadio el cual había sido acondicionado como refugio, toda la gente formando una fila avanzaron hacia adentro del inmueble, donde había mas gente hombres, mujeres niños, algunos recostados sobre cobijas, algunos enfermos, otros durmiendo algunos bebiendo algo caliente y otros tratando de comer los pocos alimentos que había.
Lo sentaron sobre una silla y en el reflejo de un vidrio,  vio su imagen, la barba le había crecido considerablemente y su cabello estaba sucio junto con todo lo demás de su cuerpo, le levantaron la camisa y una enfermera muy guapa de ojos azules (debío haber sido de las voluntarias extranjeras) vestida con uniforme le revisó el corazón, el pulso, y le colocó un equipo para checar la presión arterial, en todo momento le sonreía, entonces se dio cuenta que salvo por los ojos era igual a ella, en la sonrisa y en la forma de caminar Y estuvo ahí como idiotizado mirándola mientras su corazón latía fuertemente, la estuvo mirando por mucho tiempo, mientras ella hablaba con sus compañeros, con los soldados, mientras atendía a otros pacientes.
Tanto la miro, tanto le recordó a ella que  no quería hacer nada mas solamente mirarla, imaginarse que era aquella a quien amaba y no pudo ni quiso hacer otra cosa.
Pasado un tiempo la enfermera lo miro y camino hacia el, lo tomo de la mano  y asi de la mano lo condujo hasta donde había un grupo de gente observando el televisor, solo había noticias de los destrozos de la lluvia, la enfermera le colóco una frasada sobre los hombros y le ofrecio una bebida caliente, siempre con una sonrisa, en el televisor un tipo daba los pronósticos del clima anunciaba que tal vez algún día lejano el sol aparecería en el cielo pero para los próximos días seguirá lloviendo y lloviendo.
Auqel dìa era dìa de su cumpleaños.